¿Dónde quedó el PAN?

1940, Distrito Federal. Volante 19.7 x 14.7. Imagen: Siete décadas de comunicación política. Fundación Rafael Preciado Hernández.

1940, Distrito Federal. Volante 19.7 x 14.7. Imagen: “Siete décadas de comunicación política”. Fundación Rafael Preciado Hernández.

Sin temor a equivocarme, porque lo he escuchado en diversas ocasiones, la pregunta que últimamente algunos mexicanos interesados en política, se hacen es: ¿dónde quedó el PAN?

Hubo una vez un partido político mexicano, que luchaba por las causas sociales, que desde su nacimiento se propuso ser una escuela de ciudadanía, y no así una máquina de ganar elecciones. Estaba constituido por verdaderos hombres y mujeres que amaron entrañablemente a México, y dieron su vida en la lucha por la libertad y la democracia. Un partido político que durante muchos años fue líder –el perro de adelante que jalaba el trineo de la escena pública– como había sentenciado Castillo Peraza.

El pasado es parte del presente, y las decisiones del presente determinan siempre al futuro. El Partido Acción Nacional ha tomado decisiones trascendentales durante sus 73 años de vida, tuvo grandes logros y muchos fracasos. Hoy ante la pregunta de dónde quedó el PAN, de inicio vale la pena no regresar a la historia de la fundación y la lucha social del PAN, sino a la más reciente, que sin duda ha sido la de más glorias, pero también la de más errores.

En el año 2000 el PAN vio materializados sus anhelos de llegar a la Presidencia de la República, y en el 2006 logró refrendar la confianza de los mexicanos, dándole nuevamente la oportunidad de volver a gobernar. Hoy no escribiré sobre los logros de los gobiernos del PAN, pues ya anteriormente lo he hecho. El día de hoy intentaré hacer un breve análisis de los errores del PAN mientras fue gobierno, y posteriormente arrojar una propuesta para la reconstrucción.

Creo que el primer error del panismo en el año 2000 fue no hacer una gran convocatoria a los ciudadanos mexicanos para que participaran en la construcción del México del nuevo siglo, y no solo se quedaran a esperar a que el gobierno pudiera romper con las estructuras del anterior régimen impuesto por el PRI durante tantas décadas de dictadura.

Sintiéndose algunos ya “dueños” del poder, decidieron modificar a su favor la dinámica del panismo. Acción Nacional comenzó a cerrar las puertas a muchos militantes, y a permitir ser candidatos no a los mejores, como se estilaba antes, sino a quienes le fueran leales a un personaje o grupo. En algunas ocasiones se prefirió importar candidatos de otros partidos políticos, con tal de que no ganaran algunos personajes del interior del PAN, mismos que en gran medida hemos ido perdiendo poco a poco. Ambos…

Las decisiones del PAN dejaron de tomarse dentro del PAN, y comenzaron a hacerse en otro tipo de organizaciones diversas, desde las del gobierno, hasta los pequeños grupos formados por las élites panistas. Muchos de nuestros funcionarios comenzaron a dejar de ver mal a la corrupción y se convirtieron en parte de ella, no solo la corrupción del gobierno, sino la interna, y con ello contaminaron a esta institución política.

Se cancelaron las oportunidades para la juventud, y comenzaron a surgir los “panosaurios”.

Dentro de la rebatiña por el poder, nos olvidamos de comunicarnos con los ciudadanos, que en un sistema democrático son quienes quitan o ponen a un gobernante, independientemente de lo que otros en su ignorancia crean…

Mientras el PAN en sus primeros años se caracterizó por tener en sus filas hombres y mujeres respetados y con una alta autoridad moral e intelectual, en la historia más reciente del panismo, albergamos a los que tenían “falta de claridad mental y moral”, como decía Manuel Gómez Morin. Dejamos de ser ciudadanos rectos para intentar ser políticamente correctos, y perdimos la confianza de los mexicanos.

En el PRI la crítica no era tolerada, y mientras fue oposición, el PAN no se cansó de exhibirlo y de instar a los ciudadanos a informarse de lo que sucedía en el gobierno. Hoy el PAN ha expulsado a militantes por “excederse” en sus críticas hacia el partido…

Acusamos de nepotismo al PRI, y hoy algunas “familias” de panistas tienen diversos motes, porque lo que los caracteriza es que “todos tienen chamba en el gobierno” o en el partido…

En muchos estados, la labor comunitaria que antes el PAN solía desarrollar, se convirtió en ruedas de prensa de lo bueno que eran nuestros gobiernos, y demás alharacas de gobernantes y legisladores, “como si las cosas fueran a llegar por el solo discurso en la tribuna”, decía Don Luis H. Álvarez.

Nos derrotó lo mismo que combatimos durante muchas décadas, y sucedió porque en gran medida nos convertimos en ello…

Lo que el PAN tiene que entender es que los mexicanos no votaron por sus candidatos por haber hecho una enorme estrategia de ingeniería electoral para hacer votar a la gente; sino porque los había convencido de que verdaderamente era una buena opción para el cambio de México y para los distintos lugares del país donde antes no había gobernado. El PAN tenía el beneficio de la duda, y además postulaba a hombres y mujeres de excelente reputación.

La decisión que debe hoy tomar el PAN, es si quiere prolongar su agonía, u optar por cambiar y aceptar los retos de una nueva situación en la que nuevamente es oposición.

El PAN debe voltear a ver su historia no para sacar bonitas frases para los discursos, sino para regresar a la convicción de hacer política con un alto sentido ético, y nuevamente alcanzar el poder.

El PAN debe dejar de encubrir, por temor al escándalo público, a sus funcionarios y exfuncionarios corruptos, y ser el mismo partido el que los denuncie… Bien decía Gómez Morin que cuando uno fallara, debía de haber por lo menos diez más, preparados y dispuestos a tomar su encargo y hacerlo bien.

Acción Nacional debe retomar la agenda ciudadana no solo de las grandes reformas estructurales, sino volver a su origen y tener la opción por los pobres. Falta comunicar nuestro pensamiento a los ciudadanos, porque hoy ya no somos “escuela de ciudadanía”. Hoy la juventud mexicana no sabe qué es el PAN, no conoce su lucha, y solo desprecia los errores que éste tuvo en el gobierno. Decía Bravo Mena, “hay que revalorizar el sentido del voto en la era postmoderna”.

El PAN debe rodearse nuevamente de verdaderos luchadores sociales, y no de personas que lo único que buscan es sanar su baja autoestima.

Cuando Abel Vicencio Tovar dijo que había que volver a las fuentes, lo hizo bajo un análisis serio e inteligente. Hoy más que nunca volver a nuestro pensamiento y nuestra historia, se hace muy necesario.

Cuando Carlos Abascal llamó al panismo a devolverle el amor a la política, seguramente se refería a lo mismo que una vez Gómez Morin años antes quiso decir cuando mencionó que no podían faltar los motivos espirituales en nuestra organización, pues tenía bien claro que “las ideas y los valores del alma son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores”.

En México sigue existiendo un anhelo permanente de justicia, y el PAN debe reconstruirse y estar de pie para dar respuesta a los ciudadanos que más lo necesitan. Retomar la lucha por la libertad y la dignidad humana.

¿Dónde quedó el PAN? Estoy seguro que quedó en todo México, y se está reestructurando para que todos sus militantes puedan volver a sentir “el orgullo de ser panista”.

 

 

 

 

  • Israel Silva

    El panismo en manos de los equivocados, dedos que señalan y voces que enuncian errores no deben ser sofocadas sino escuchadas, porque invitan al análisis y a la corrección de deficiencias. Me parece que los equivocados son los que como priístas vetan y sancionan al panista critico.